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Hoy te voy a contar qué es el Punto Muerto y por qué es tan importante conocerlo en tu camino al éxito empresarial.

El punto muerto también se conoce como “Punto de Equilibrio”, “Umbral de rentabilidad” y como  “Break even point”.

Se utiliza principalmente al hacer planes de negocio por primera vez, es decir, cuando estas pensando en montar una empresa, evaluar un proyecto en el que quieres invertir… y es una cifra que tienes que ir revisando sobre todo cuando el negocio no está dando beneficios y también para ver cómo va variando la estructura de tu empresa con el tiempo.

Uno de los conceptos que quiero que te quede claro cuando acabes de escuchar este episodio es que el Punto Muerto es la cantidad mínima de ventas a partir de la cual vas a tener beneficios.

Tú empiezas a emprender, vas vendiendo y al principio, aunque vendas, tienes pérdidas pero llega un momento (si no, mal vamos) en el que tu beneficio será cero.

Es la cantidad de ventas (euros) en la que ni pierdes ni ganas.

Vamos a imaginar una cuenta de resultados que como siempre te digo es una suma de los ingresos y una resta de los gastos; ok? para sacar el Beneficio, lo que hacemos es Ingresos (Ventas) – Gastos (Costes).

Vamos a ver ahora las dos principales partes de la operación.

Ingresos: Unidades x Precio

Si tienes 1.000 euros de venta y lo que has vendido son 10 unidades, el precio de venta será 100 €. Ten en cuenta que en función del precio fijes, para alcanzar tu punto de equilibrio tendrás que vender unas unidades. A mayor precio unitario de venta, menos unidades tendrás que vender y a menos precio unitario de venta más unidades tendrás que vender para conseguir el beneficio cero.

Gastos/Costes: Fijos y variables

Es muy importante que a la hora de analizar los costes lo hagas teniendo en la cabeza la estructura de tu empresa o tu negocio.

Fijos: Estos costes no dependen de que vendas o no vendas por lo que van a estar contigo tengas ventas o no. Algunos ejemplos de costes fijos son el alquiler del local si lo tienes en un negocio offline y si tu negocio es online, el alojamiento de tu página web. También tienes el coste del autónomo en cualquier de los dos negocios.

Respecto a tu salario, está bien incluir como coste fijo el salario mínimo que quieres percibir aunque a la hora de cobrar, ya sabes que soy partidaria de cobrar un porcentaje de los beneficios que ronda el 60-70%.

Te va a ayudar incluir tu salario entre los costes fijos porque a la hora de fijar objetivos, vas a tener muy claro cual debe ser tu objetivo mínimo de venta.

Podemos aceptar tener un coste si vendemos, pero tener un coste sin tener ventas cuesta un poco más, esto es un coste fijo.

Ahora vamos a pasar a ver los costes que debemos intentar tener, que son los costes variables.

Variables: Varían como varia la venta (materias primas, gastos de envío…), si no vendes, no lo “tienes” y si vendes lo recuperas porque lo has repercutido en el precio.

Los gastos variables te indican el precio mínimo al que puedes un producto. Si vendes por debajo de los costes variables vas a perder siempre. El precio debe recoger los costes variables de cada unidad sí o sí.

Con los costes fijos, no puedes repercutir todos tus costes fijos a tu primera unidad de venta porque serías inviable y lo tendrías que poner a un precio tan caro que nadie te compraría.

El concepto es que, toda la ganancia que tienes al vender una unidad después de haber cubierto los costes variables va a ir destinada a cubrir los costes fijos y cuando ya hayas conseguido cubrir todos tus costes fijos, esa cantidad después de cubrir los costes variables será beneficio.

Por eso, como ya te he comentado antes, hay que ir con mucho cuidado al iniciar un negocio e intentar tener cuantos menos gastos fijos mejor. Piensa muy bien cada gasto en el que vayas a incurrir porque los costes fijos son un lastre para ti como empresario y tienes que intentar que tiendan a cero. Cuanto mayores sean los costes fijos, más vas a tener que vender y más vas a tardar en tener beneficios y tendrás también menos flexibilidad para adaptarte a los cambios del entorno si las cosas no van bien.

Intenta dar flexibilidad a tus gastos sobre todo al principio aunque te cuesten un poco más, por ejemplo teniendo una suscripción mensual en vez de anual.

Recopilando, es muy importante tener en mente cuánto tienes que vender para empezar a tener beneficios porque en función de las unidades a vender y del precio vas a tardar más o menos en alcanzarlo. Y, por otro lado, también controla muy mucho los costes fijos de tu empresa para que no lastren tu éxito.

Y ahora dime ¿Ya has llegado tú a tu umbral de rentabilidad? Si no has llegado, ¿Sabes cuál es?

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